Mientras la familia real británica cumplía con sus tradicionales compromisos navideños en Sandringham, Meghan Markle y el príncipe Harry optaron por una celebración completamente distinta, lejos del protocolo y enfocada en la intimidad familiar.
La duquesa de Sussex compartió detalles de cómo vivieron la Navidad junto a sus hijos, Archie y Lilibet, desde su residencia en Montecito, California.
De acuerdo con Meghan, la víspera estuvo marcada por una cena relajada, momentos dedicados a mantener la magia de Santa Claus para los niños y un ambiente cálido dentro de casa.
Para el día de Navidad, el plan fue aún más sencillo y hogareño. La pareja decidió permanecer en pijama, disfrutar de juegos de mesa como Scrabble y Candyland, escuchar música, encender velas y pasar tiempo juntos sin prisas ni compromisos oficiales, una dinámica muy distinta a la que se vive dentro de la monarquía británica.
Esta forma de celebrar no es nueva para los Sussex, quienes desde su salida de la familia real en 2020 han elegido pasar las fiestas lejos de los actos públicos, priorizando la privacidad y la creación de recuerdos familiares en un entorno más relajado.
Mientras en Reino Unido los Windsor mantenían viva la tradición, Meghan y Harry reafirmaron su decisión de construir sus propias costumbres navideñas, centradas en el bienestar y la cercanía con sus hijos.