Durante años, la relación entre Bad Bunny y J Balvin estuvo marcada por el silencio y la distancia, una situación que generó múltiples especulaciones dentro de la música urbana.
Aunque ambos artistas compartieron una de las colaboraciones más exitosas del género con el álbum Oasis en 2019, con el paso del tiempo dejaron de aparecer juntos y evitaron cualquier tipo de interacción pública.
El distanciamiento comenzó a hacerse evidente cuando Bad Bunny empezó a tomar posturas más críticas sobre ciertos comportamientos dentro de la industria.
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En entrevistas y letras, el puertorriqueño dejó ver su inconformidad con artistas que, desde su perspectiva, no alzaban la voz ante temas sociales relevantes. Estas declaraciones fueron interpretadas como indirectas hacia J Balvin, quien en ese momento enfrentaba críticas por el uso de expresiones culturales afrodescendientes y por su postura frente a movimientos sociales.
Aunque ninguno confirmó un conflicto directo, la falta de colaboraciones y el silencio entre ambos reforzaron la idea de un quiebre personal y profesional.
A lo largo de los años, tanto Bad Bunny como J Balvin siguieron caminos distintos dentro de la industria, evitando referirse uno al otro y manteniendo una relación distante ante el ojo público.
Sin embargo, este periodo llegó a su fin recientemente cuando ambos sorprendieron al público durante el último concierto de Bad Bunny en Ciudad de México.
En el escenario, J Balvin apareció como invitado especial, marcando su primer reencuentro público tras más de cuatro años de separación.
Ambos interpretaron algunos de sus temas más emblemáticos y compartieron mensajes de respeto y admiración mutua, dejando claro que las diferencias habían quedado atrás.
Bad Bunny incluso señaló que las conversaciones y disculpas se dieron tiempo atrás, pero decidieron esperar el momento adecuado para mostrarse juntos nuevamente.
Este reencuentro no solo cerró un capítulo de tensiones dentro del género urbano, sino que también fue interpretado como una señal de madurez artística entre dos de sus máximos exponentes, quienes demostraron que el diálogo puede prevalecer incluso después de años de distanciamiento.