REALEZA

Meghan Markle en el ‘ojo del huracán’; es acusada de quedarse con un vestido que no es suyo

Ante la polémica, el equipo de la duquesa emitió un comunicado en el que calificó las acusaciones de “completamente falsas” y “altamente difamatorias”

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Meghan Markle, la duquesa de Sussex, fue señalada de haberse quedado con un vestido de diseñador tras una sesión fotográfica para la revista Variety en 2022. Se trata de un vestido verde esmeralda de la marca Galvan, modelo “Ushuaia”, valuado en aproximadamente 1,695 dólares. Esta acusación resurgió luego de que la duquesa apareció usando la misma prenda en el tráiler promocional de su especial navideño para Netflix, With Love, Meghan: Holiday Celebration.

Según los reportes iniciales, varios miembros del equipo de vestuario de la sesión habrían notado que el vestido desapareció tras haber concluido el trabajo, y describieron la situación como una toma no autorizada de la prenda, además, en un podcast del 2024, se mencionó que no sería la primera ocasión en la que Markle habría retenido artículos de alta gama tras sesiones de fotos.

Ante la polémica, el equipo de Meghan emitió un comunicado en el que calificó las acusaciones de “completamente falsas” y “altamente difamatorias”, aseguraron que cualquier prenda retenida fue hecha “con total transparencia y conforme a los acuerdos contractuales correspondientes”. De igual forma, mencionaron que es una práctica habitual en la industria que figuras públicas mantengan ciertos atuendos después de sesiones, precisamente para evitar su reventa no autorizada o subastas de memorabilia. 

No obstante, expertos en moda y producción han cuestionado la versión oficial, indicando que no existe un protocolo público que otorgue automáticamente la propiedad de las prendas usadas en una sesión, normalmente, esos bienes pertenecerían al fotógrafo, la revista o la casa de moda responsable.

Por su parte, el regreso del vestido en un proyecto reciente de Meghan ha reavivado la polémica, generando reacciones divididas en redes sociales, algunos defienden que podría tratarse de un acuerdo legítimo, mientras otros lo interpretan como un abuso de estatus dada su posición como ex integrante de la realeza.

En medio de la controversia, muchas voces piden claridad, que se revele si hubo un contrato formal que justificara la retención del vestido, o si, por el contrario, se trató de una apropiación indebida. Mientras tanto, la polémica suma una nueva historia al complejo perfil público de Meghan Markle.