TRADICIONES

Qué significan las esferas en los árboles de Navidad: origen y simbolismo de un elemento esencial

Ya sea por tradición, estética o intención, siguen siendo un recordatorio de que estas fechas son tiempos de unión, renovación y esperanza

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Las esferas que adornan los árboles de Navidad son uno de los elementos más representativos de la temporada, pero pocas personas conocen realmente su origen y significado. Aunque hoy se utilizan para dar color, brillo y estilo a la decoración navideña, su historia se remonta a tradiciones antiguas que vinculaban estos ornamentos con deseos, protección y prosperidad. Entender su simbolismo convierte al árbol navideño en algo más que un objeto decorativo, lo transforma en un elemento cargado de intención.

El uso de esferas nace en Europa, especialmente en regiones germánicas, donde los primeros árboles de Navidad se adornaban con frutas, principalmente manzanas. Estas frutas simbolizaban la abundancia, la tentación bíblica y la esperanza de un año nuevo próspero. Con el paso del tiempo, las manzanas se sustituyeron por esferas de vidrio soplado creadas en Lauscha, Alemania, a mediados del siglo XVI, una tradición artesanal que rápidamente se extendió por todo el continente.

En el simbolismo cristiano, las esferas adquirieron un significado espiritual más profundo. Se interpretaron como una representación de las virtudes o dones que se deseaban para el hogar: amor, fe, paz, esperanza y prosperidad. Por eso, cada color empezó a tener un propósito: el rojo simboliza el amor y la vitalidad; el dorado, la abundancia; el verde, la esperanza; el plateado, la pureza; y el azul, la tranquilidad. Así, adornar el árbol se convirtió en un acto lleno de intención emocional y espiritual.

Además del color, la forma redonda también tiene un valor simbólico, las esferas representan la perfección, la eternidad y la unidad, conceptos asociados con el ciclo de la vida y la presencia de lo divino. Al ser elementos sin principio ni fin, evocan la conexión continua entre lo terrenal y lo espiritual, reforzando la idea de que la Navidad es un momento para reflexionar, agradecer y renovar energías.

A lo largo del tiempo, las esferas dejaron de ser exclusivamente de vidrio y comenzaron a fabricarse en materiales más accesibles, como plástico o metal, lo que permitió que más familias incorporaran esta tradición, aún así, la idea original se mantuvo: cada esfera, independientemente de su diseño, continúa representando un deseo o intención para quienes habitan el hogar. Por eso, muchas personas eligen colores específicos según lo que desean atraer para el nuevo año.

Hoy en día, las esferas no solo son un ornamento decorativo, sino un símbolo que combina historia, espiritualidad y expresión personal. Al elegirlas y colocarlas en el árbol, cada familia le da un significado propio a su celebración navideña.