En un momento en el que muchas personas buscan mayor claridad y enfoque en su vida personal y profesional, el vision board se ha convertido en una herramienta cada vez más popular.
Lejos de ser solo un collage bonito, este recurso visual ayuda a ordenar metas, prioridades y deseos de una manera consciente.
Un vision board, o tablero de visión, consiste en reunir imágenes, palabras y frases que representen aquello que se quiere lograr, desde objetivos laborales y financieros hasta bienestar emocional, viajes o relaciones.
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Al plasmar estas metas de forma visual, se facilita mantenerlas presentes y tomar decisiones alineadas con ellas en el día a día.
Su utilidad radica en que permite clarificar objetivos, especialmente cuando hay confusión o sensación de estancamiento. Al verlo con frecuencia, refuerza la motivación y funciona como un recordatorio constante de hacia dónde se quiere avanzar.
Aunque suele relacionarse con la manifestación, su verdadero valor está en fomentar intención, enfoque y acción constante.
El momento ideal para crear un vision board depende de cada persona, pero suele ser más efectivo al inicio de un nuevo ciclo, como el comienzo de un año, un cumpleaños o un cambio importante en la vida.
También es recomendable hacerlo después de cerrar una etapa, iniciar un nuevo proyecto o cuando las metas actuales ya no generan inspiración.
Especialistas en bienestar señalan que un vision board puede renovarse cada vez que los objetivos cambian, ya sea de forma anual o semestral. Colocarlo en un lugar visible, como el escritorio o el fondo de pantalla, ayuda a reforzar su impacto y a mantener el enfoque a largo plazo.
Más allá de tendencias, el vision board se presenta como una herramienta sencilla pero poderosa para reflexionar, definir metas y avanzar con mayor intención, recordando que visualizar es solo el primer paso, y que el verdadero cambio llega con acciones concretas.