VACACIONES 2025

Santiago: el primer Pueblo Mágico de Nuevo León que combina calma y aventura en perfecta sintonía

Calles coloniales, la imponente Cascada Cola de Caballo y actividades como cañonismo y tirolesa lo convierten en una escapada completa

Santiago el Pueblo Mágico que encanta.Créditos: IG @santiago_nuevoleon
Escrito en TURISMO el

A menos de una hora de la vibrante ciudad de Monterrey, existe un lugar donde el reloj se desacelera y la naturaleza se abre paso con fuerza: Santiago, el primer Pueblo Mágico de Nuevo León, oficialmente reconocido en 2006.

Su corazón late desde lo histórico: calles empedradas rodean la majestuosa Parroquia de Santiago Apóstol, edificada en 1745 y distinguida por sus torres desiguales que dominan la plaza principal. Junto a ella, el Museo de Historia y la Casa de la Cultura conservan el legado local en cada rincón. 

Pero la riqueza de Santiago va más allá de lo arquitectónico, a un paseo corto desde el centro se alza la mítica Cascada Cola de Caballo, una caída de agua de aproximadamente 25-27 metros tallada por los misterios de la Sierra Madre Oriental.

La caminata de solo 500 metros, rodeada de un bosque frondoso, conduce a este espectáculo natural que, durante la temporada de lluvias, despliega unas aguas cristalinas que asemejan la cola de un corcel en pleno salto. 

Para quienes buscan emociones fuertes, el Parque Natural Cola de Caballo tiene opciones para todos los gustos: desde puentes colgantes y tirolesa-montaña rusa hasta el bungee más alto del país (70 metros). Los senderos, áreas de picnic, equitación y renta de carretas complementan una experiencia para caminar, explorar y disfrutar sin prisa. 

Pero la aventura no termina ahí: Santiago es también la puerta de entrada al Parque Nacional Cumbres de Monterrey, donde la naturaleza desafía los límites. Ríos subterráneos, cuevas misteriosas como la de los murciélagos al atardecer, termales como El Bañito y cañonismo en Matacanes o el Chipitín prometen momentos inolvidables en un entorno resguardado. 

Al caer la tarde, el Pueblo retoma su encanto pausado: artesanías tradicionales llenan Los Cavazos; sabores locales como machacado con huevo, gorditas, pan de elote o glorias endulzan la experiencia de un refugio donde el pasado, lo natural y la adrenalina se fusionan en perfecta armonía.