Meghan Markle y el príncipe Harry realizaron este año una cena privada en su residencia de Montecito, California, como parte de las celebraciones de Thanksgiving. La invitación fue reducida, solo amigos cercanos y allegados al círculo de la pareja fueron convocados, en un ambiente de intimidad y cercanía.
La duquesa compartió posteriormente una nota de agradecimiento en su boletín de la marca “As Ever”, donde expresó su gratitud por el apoyo recibido durante el año, mencionando lo reconfortante que fue ver a su esposo, sus hijos y seres queridos reunidos.
Te podría interesar
Previo al evento, Meghan, Harry y sus hijos participaron en labores altruistas con la fundación Archewell Foundation en Los Ángeles, preparando alimentos para personas en situación vulnerable a través de la cocina comunitaria Our Big Kitchen Los Ángeles (OBKLA). Esto marca el tono de gratitud y servicio que han querido dar a su celebración.
El pequeño grupo de invitados y la discreción con la que se manejaron los detalles del encuentro contrastan con la atención mediática habitual. Este gesto sugiere que, más allá del glamour, la pareja busca reforzar sus valores familiares y comunitarios en un momento clave del año.
Asimismo, la cena representa un punto de equilibrio para Meghan y Harry; por un lado, mantienen su vida familiar fuera de los reflectores tradicionales de la realeza; por otro, continúan usando su influencia para iniciativas sociales, fortaleciendo su imagen pública como defensores de causas comunitarias.
Este Thanksgiving 2025 quedará registrado como una noche de unión, gratitud y discreción para los Sussex, una celebración íntima que combina la calidez del hogar, la compañía de amigos y un firme compromiso social.